Voto explicativo contra el proyecto de ordenanza 43

Como siempre insistimos, no estamos para obstruir en esta legislatura ningún proyecto de la administración que sea para mejorar la vida de los sanjuaneros y de hecho nuestros votos asi lo demuestran.  Pero en esta ocasión debemos votar en contra del proyecto de ordenanza 43. 

No todo en esta ordenanza es negativo, hubo puntos que pudieron ser salvables en su momento asi lo dejamos saber. Lamentablemente el informe positivo no recogio nada de lo que propusimos para mejorlo.

La ordenanza no es una reforma técnica ni un ajuste administrativo como se ha querido plantear. Es una medida que quita poder a la Legislatura Municipal y se lo entrega casi por completo al Alcalde, rompiendo el balance de poderes que protege a la ciudadanía de decisiones unilaterales sobre el dinero público.

Este proyecto elimina el sistema tradicional de incentivos contributivos y lo sustituye por un “Plan de Transformación Económica” que deja al Ejecutivo con la capacidad de decidir, sin supervisión legislativa, quién recibe exenciones, por cuánto tiempo y bajo qué criterios. La Legislatura, que históricamente ha tenido la responsabilidad de diseñar y controlar la política fiscal del municipio, pierde ese rol por completo. En la práctica, el Ejecutivo queda con un cheque en blanco para manejar fondos públicos sin límites claros.

Uno de los cambios más peligrosos es que el Alcalde podría declarar cualquier área de San Juan como Zona de Desarrollo Económico Estratégico mediante una simple Orden Ejecutiva. Antes, esto requería vistas públicas, análisis y aprobación legislativa. Ahora, el Alcalde podría eximir de contribuciones a sectores completos sin consultar a nadie, afectando directamente los ingresos del municipio y dejando a las comunidades sin voz en decisiones que impactan su entorno, su economía y su calidad de vida.

El proyecto también permite que el Ejecutivo establezca todos los criterios, límites y montos de los incentivos mediante “Guías Administrativas” que no pasan por la Legislatura. Esto significa que las reglas pueden cambiar en cualquier momento, sin transparencia, sin vistas públicas y sin que la Comisión de Hacienda pueda proyectar el impacto económico real. Además, el Ejecutivo podría negociar acuerdos privados y recibir donativos para el Fondo de Desarrollo Económico sin supervisión, creando un ambiente propenso a favoritismos, discreción política y decisiones tomadas fuera del escrutinio público.

Las consecuencias para la ciudadanía serán directas. Si el Alcalde puede congelar patentes, eliminar arbitrios y eximir propiedades sin límites, el Municipio perderá ingresos esenciales para servicios como seguridad, recogido de basura, mantenimiento de calles y programas comunitarios. La Legislatura seguirá teniendo que aprobar el presupuesto y explicar la falta de fondos, pero no podrá fiscalizar las exenciones que causan ese deficit si así lo hubiera. Es una contradicción que debilita la capacidad del gobierno municipal para responder a las necesidades de la gente.

En resumen, el Proyecto 43 rompe el balance de poderes, reduce la Legislatura a un rol simbólico y deja el futuro fiscal de San Juan en manos de decisiones unilaterales del Ejecutivo. Es una medida que debilita la democracia municipal, limita la participación ciudadana y pone en riesgo los servicios esenciales que dependen de un manejo responsable del erario. La ciudadanía tiene derecho a un gobierno transparente, con controles claros y con procesos que garanticen que cada decisión sobre fondos públicos se tome pensando en el bienestar colectivo y no en la discreción de una sola oficina.