El gobierno municipal respalda un proyecto que amenaza al bosque de Cupey y la seguridad climática de la comunidad.
La reciente defensa del Municipio de San Juan al proyecto de construcción Metro Paseo / Paseo La Cima, tramitado bajo la CUB 2023‑493459‑CUB‑010710, ha encendido alarmas legítimas entre residentes, organizaciones ambientales y sectores comunitarios de Cupey. El proyecto, ubicado en un distrito Residencial de Baja Densidad (R‑1/R‑B), implica la tala del último bosque urbano significativo en esta zona, un espacio que funciona como barrera natural contra el calor extremo, la escorrentía y los efectos cada vez más severos del cambio climático.
Pese a la importancia ecológica y social del área, la Oficina de Permisos del Municipio de San Juan (OP) —amparada en las facultades delegadas por la Ley 161‑2009, el Reglamento Conjunto 9473 y la Orden Ejecutiva OE‑2021‑061— ha sostenido que "el proceso de evaluación del proyecto se realizó conforme a derecho". Sin embargo, esta postura contrasta con la preocupación ciudadana y con la realidad climática que enfrenta la capital.
El Municipio insiste en que el trámite se condujo con el “debido proceso” y “amplia participación ciudadana”. No obstante, la comunidad afectada denuncia que la administración municipal, encabezada por el alcalde Miguel Romero Lugo, ha optado por respaldar un proyecto que elimina el único pulmón verde que queda en el área de Cupey, dejando a miles de residentes expuestos a:
- Aumento de temperaturas extremas
- Mayor riesgo de inundaciones
- Pérdida de biodiversidad
- Reducción de espacios naturales esenciales para la salud pública
En un contexto de crisis climática, la desaparición de este bosque no es un asunto menor, es una decisión que compromete la resiliencia ambiental de toda la zona.
La delegación del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) en la Legislatura Municipal presentó el proyecto de resolución número 103 solicitando:
- Una investigación sobre el proceso de permisos
- Una revisión independiente de la documentación entregada por la Oficina de Planificación municipal.
Las ccomunidades afectadas solicitaron además, una vista ocular a la zona que sería destruída y las áreas que se verán afectadas directamente con la desaparición del bosque.
El Municipio respondió en un memorial explicativo de dos páginas emitido por la división legal rechazando la medida presentada por la delegación del MVC y cuestionando los fundamentos de la resolución 103, alegando que no existían “serios cuestionamientos” ni falta de transparencia, cerrando la puerta a la fiscalización pública y evitando así un escrutinio más profundo sobre las decisiones tomadas.
A pesar de que residentes y organizaciones comunitarias han solicitado reiteradamente una revisión de los permisos y una inspección presencial del área, la administración municipal ha optado por ignorar estas peticiones, reforzando la percepción de que el proceso ha sido conducido de espaldas al interés público.
La defensa del proyecto “La Cima” por parte del Municipio de San Juan no sólo avala la destrucción de un ecosistema vital, sino que deja a la comunidad de Cupey sin protección ante los efectos del cambio climático. En un país donde las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes, eliminar un bosque urbano es una acción que contradice toda lógica ambiental y social.
El bosque de Cupey no es un simple lote: es un amortiguador climático, un espacio de vida, un recurso natural que beneficia a toda la ciudad. Su pérdida sería irreversible.
